Tiro 14

 

¿Seguirá Danilo protegiéndolos “tranquilamente”?

 

En relativamente poco tiempo el Presidente Leonel Fernández ha acumulado una enorme fortuna a través de las famosas ALCANCÍAS HUMANAS ubicadas en cargos públicos, civiles y militares, altamente rentables; sobre todo a vinculados a los cárteles de la construcción, la seguridad del país , la persecución del delito, el negocio de la droga, la comercialización de combustibles, la especulación financiera, las compras y ventas del Estado y la creación de empresas moradas conexas.

La historia de ese proceso al vapor se inicia con la creación durante su primera administración -previamente contaminada por la alianza de la cúpula del PLD con el balaguerismo- de un organizado y eficiente sistema de corrupción gubernamental usada para financiar al Partido dela Liberación Dominicana (PLD).

Primero se trató de una maquinaria relativamente pequeña bajo el mando de Danilo Medina y Luís Inchausti.  Luego esa maquinaria creció al punto de que esos y otros altos dirigentes del PLD, jefes de su aparato de activistas, con fuerte vocación para todo tipo de bellaquerías, se convirtieran en discípulos aventajados de Guaroa Liranzo  y sus socios.

Con un aparato bien disciplinado y mejor organizado, que originalmente fue concebido por Bosch para fines nobles, esa élite peledeísta se dedicó a extraer del Estado -por la vía de los cargos detentados- grandes sumas de dinero y a montar empresas y redes de empresas para convertir el PLD en un partido con gran poder financiero. Todo un sistema de robo al Estado, (desde el gobierno central, cuerpos castrenses, entidades autónomas, Congreso y ayuntamientos) fue estructurado con esa visión partidista-corporativa.

Los fondos provenían y provienen de las “comisiones” ofrecidas por los suplidores del Estado, de las ventas de bienes públicos, de los contratos grado a grado, de los evasores de impuestos, de los contrabandistas, de los peajes relacionados con todo tipo de tráfico, de la venta de puesto públicos rentables, del tráfico de influencia a favor de las grandes empresas y corporaciones privadas, de las concesiones mineras…

Al principio todo esto se “justificaba” con la idea de  favorecer la continuidad del partido en el gobierno y con las exigencias financieras de las campañas electorales, pero pronto los encargados de recolectar los fondos para  las finanzas del partido comenzaron a sacar sus partidas particulares y a montar sus propios negocios o los de sus facciones.

El partido se hizo súper-rico y una parte importante de sus dirigentes también. A mas poder económico colectivo, mas capacidad clientelista y mayores posibilidades de quedarse en el poder desde el poder. Mayores posibilidades  para comprar dirigentes, facciones y partiduchos de otros litorales. Pero así mismo a mayor riqueza individual, mayor poder individual y grupal dentro del partido y en la relación con los demás. En fin, la política como vil negocio faccioso y vil negocio privado.

La maquinaria al servicio del  TODO no se descuidó porque de ella dependía seguir ordeñando la vaca nacional, controlando negocios de Estado, legales e ilegales.

Pero tampoco se descuidó el enriquecimiento individual que le dio a cada quien poder personal y posibilidad de disfrute de la buena vida. Por esa ruta se ampliaron las fuentes ilícitas y se establecieron las conexiones con el bajo mundo del tráfico y lavado de drogas, desde enclaves políticos al interior de los cuerpos armados y de la inteligencia militar. Todo bien organizado, con la clásica disciplina peledeista, con mecanismos muy eficaces a nivel de gobierno y a nivel privado.

Al inicio Leonel Fernández dependía de la maquinaria económica colectiva y de los aportes de los más enriquecidos a nivel público y privado. Pero no tardó en decidirse  a usar su poder de nombramientos y designaciones subordinadas para establecer asociaciones económicas con sus funcionarios más leales, preservar y controlar fuentes generadoras de fondos desde los cargos estatales para sus propósitos políticos y personales, crear cuentas particulares a través de testaferros y negocios cómplices establecidos, aliarse a grandes empresarios privados, definir su propia fortuna y sus propios negocios aquí y en el exterior.

  • Alcancías con nombres

Así las cosas las cuentas se convirtieron en mega-cuentas y la suma de ellas en multi-cuentas.  Las ALCANCÍAS HUMANAS a  su servicio se multiplicaron y engordaron.

Así surgieron las súper fortunas de Diandino Peña, Díaz Rúa, Freddy Pérez Díaz Rúa, Félix Bautista, Richards Martínez, Francisco Javier García, general Guillermo Guzmán Fermín, General Aquino García, Contralmirante Ventura Bayonet, Margarita Gómez, General Florentino y Florentino. José Manuel Bonetti, Radhamés Segura, Egmidio Sosa… ninguna de las cuales resisten auditorías e investigaciones serias.  Como Tampoco el Despacho y los bienes de la “primera dama”, convertida en Vice-presidenta con alcancía.

Todas las alcancías, por demás, compartida con el “capo de tuti capi”

Así  también se establecieron negocios compartidos con Odebrech, Consorcio Estrella, Félix García, Fernando Capellán, Arturo Santana, Mícalo Bermúdez, Grupo Modesto, Mustafá Abú Naba, Barrick Gold y otras empresas concesionarias de la minería y corporaciones privadas de otras ramas.

Pero no solo. Mas tarde se han evidenciado sospechosos vínculos directos e indirectos de los altos funcionarios civiles y militares de este gobierno con capos de la droga tales como Quirino Ernesto Paulino, Toño Leña, Arturo del Tiempo Márquez, Nelson Solano, incluidos encuentros personales del presidente con algunos de ellos.

 En otro nivel, el paraíso de Los Mogotes, ubicado a50 kmdela Capital, Jarabacoa, Guababerry, Metro Country Club y otros espacios para élites sociales y nuevos ricos, son testigos fieles de la exhibición de una parte de los capitales sucios de altos dirigentes peledeístas traducidos en lujosas mansiones convertidas también en “cuerpos de delitos” del “quehacer administrativo” de Euclides Gutiérrez, Reynaldo Pared Pérez, Melanio Paredes, Alejandrina Germán, Francisco Javier García, Roberto Salcedo y otros de parecida calaña.

Y la verdad es que para un ministerio público con disposición de hacerlo, para un Gobierno con cierta vocación de investigar y  contribuir a hacer justicia, para un presidente “ético y moral”, no es nada difícil llevar al señor Fernández y a su corte de ladrones impenitentes a la cárcel; como no lo es detectar sus fortunas robadas y expropiárselas sin contemplaciones.

 El problema reside en que hay serias dudas sobre si el ministerio público respondería, una vez modificado o no, a esos designios y si Danilo y su gobierno optarían –pese a su cola partidaria y a la propia- por ser realmente “éticos y morales”. Esta podría ser una primera prueba de moral y cívica.

(Tiro al Blanco 14, primera plana.)